Ante el incremento de casos de sarampión en México, la Secretaría de Salud recomendó el uso de cubrebocas como una medida de protección adicional, especialmente en situaciones de contacto cercano con personas contagiadas o con sospecha de la enfermedad. Así lo informó David Kershenobich Stalnikowitz, titular de la dependencia, quien aclaró que esta recomendación no aplica de manera generalizada para toda la población y que, en ningún caso, sustituye la vacunación.
El funcionario federal subrayó que la principal herramienta para prevenir el sarampión sigue siendo el esquema completo de vacunas, aunque el cubrebocas puede ayudar a reducir la transmisión en contextos específicos de riesgo.
La vacunación sigue siendo la principal forma de prevención
Kershenobich fue enfático al señalar que el uso de cubrebocas no reemplaza la vacunación, sino que debe considerarse como una acción complementaria cuando existe contacto con un caso confirmado. En ese sentido, explicó que las personas cercanas a un paciente diagnosticado deben vacunarse de inmediato para evitar contagios.
“Es muy importante saber que el cubrebocas no imposibilita o invalida la necesidad de vacunarse. Cuando se detecta un caso de sarampión, la gente cercana a esa persona tiene que vacunarse para protegerse, para no contagiarse”
David Kershenobich Stalnikowitz, secretario de Salud de México
Durante una entrevista con Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula, el titular de Salud aclaró que el uso del cubrebocas no es una medida obligatoria para toda la población, sino que está dirigida a quienes tienen contacto directo con personas enfermas.
“El uso de cubrebocas está recomendado para las personas que entran en contacto con una persona que es diagnosticada precisamente con sarampión, no es una recomendación universal de usar el cubrebocas en toda la población”
David Kershenobich Stalnikowitz, secretario de Salud de México

¿Qué es el sarampión y cómo se transmite?
De acuerdo con información de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite a través de las gotículas que expulsa una persona infectada al hablar, toser o estornudar. Aunque afecta principalmente a niños pequeños, también puede presentarse en adolescentes y adultos, sobre todo en quienes no cuentan con vacunación completa.
Según explicó Samuel Ponce de León Rosales, coordinador del Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes de la UNAM, el sarampión tiene un periodo de incubación de 10 a 14 días y comienza con un cuadro clínico inespecífico que incluye fiebre alta, tos, goteo nasal, ardor y enrojecimiento de ojos, así como dolor de cabeza que puede prolongarse por un par de días. Posteriormente, aparece una erupción cutánea en todo el cuerpo, uno de los signos más característicos de la enfermedad.
Kershenobich recordó que el sarampión presenta síntomas iniciales que pueden confundirse fácilmente con enfermedades respiratorias comunes, como fiebre, tos seca, escurrimiento nasal, conjuntivitis y malestar general. Por ello, insistió en que las personas con sospecha de contagio deben utilizar cubrebocas incluso antes de tener un diagnóstico confirmado.

