Ante la intensa ola de calor que afecta al estado, el Gobierno de Nuevo León, a través de la Secretaría de Educación, implementó una medida clave para proteger a su comunidad educativa: la instalación de 373 Puntos de Hidratación en escuelas de educación básica.
Esta estrategia tiene como principal objetivo garantizar el acceso al agua potable en zonas con mayor vulnerabilidad, protegiendo la salud de alumnos, docentes y personal administrativo. Esta medida busca también sensibilizar sobre la importancia de la hidratación constante en ambientes escolares donde las temperaturas han superado los 38 °C.
Los Puntos de Hidratación serán ubicados estratégicamente en colonias vulnerables, donde el riesgo por deshidratación y golpes de calor es mayor. Esto permitirá que niños, niñas y trabajadores escolares tengan acceso directo y frecuente al agua, evitando así consecuencias graves durante la jornada educativa.
Estas medidas forman parte de un enfoque integral de prevención escolar durante contingencias climáticas extremas, el cual busca reducir la exposición al calor y mantener condiciones seguras dentro del aula.
Llamado a la prevención: recomendaciones clave
Las autoridades estatales exhortaron a toda la comunidad educativa y a la población en general a seguir las recomendaciones de la Secretaría de Salud, Protección Civil y Secretaría de Educación, quienes han recomendado no realizar actividades deportivas al aire libre, hidratarse constantemente, usar ropa clara y ligera, entre otras recomendaciones.
Estas sugerencias forman parte de un paquete de medidas preventivas frente al clima extremo, que seguirá vigente durante los próximos días mientras se mantenga el pronóstico de temperaturas superiores a los 38 grados centígrados.
Infraestructura eléctrica también recibe mantenimiento
Además de la hidratación, el gobierno estatal refuerza otras acciones esenciales. La Dirección de Recursos Materiales ha trabajado en la revisión y mantenimiento de redes eléctricas en al menos 247 planteles educativos, como medida para evitar sobrecargas por el uso intensivo de ventiladores y aires acondicionados.
Se busca garantizar que los sistemas de enfriamiento funcionen correctamente y que las escuelas no se queden sin electricidad, algo que agravaría los efectos del calor en las aulas.
